Carta abierta a quienes votaron por Fico

Carta abierta a quienes votaron por Fico

La campaña de deshonra contra Fico fue tan cruel como eficaz.

Vean, pues, las vueltas que da la vida. Hoy son ustedes, precisamente ustedes, quienes terminarán eligiendo a Rodolfo o inclinando la balanza en favor de Petro, con su abstención o su voto en blanco el próximo domingo.

A segunda vuelta llegamos en un persistente empate técnico entre los dos finalistas. En unas encuestas aparece una muy leve ventaja en favor de Rodolfo y en otras, una muy leve ventaja en favor de Petro. Ustedes, votantes de Fico en primera vuelta, fueron 5 millones, que tendrán en las urnas la capacidad de definir el futuro de Colombia, máxime cuando algunas casas encuestadoras están proyectando diferencias de escasos 200.000 votos. Un verdadero ‘voto finish’ que se dirimirá con sus votos.
Aunque con gran gallardía y sin acuerdo, ni pacto ni componenda de ninguna clase, el mismo día de la primera vuelta Fico y Rodrigo Lara anunciaron su decisión personal de votar por el ingeniero, los resultados de la última entrega publicable del tracking de GAD3 de la FM y RCN del sábado pasado muestran que cerca del 20 % de los votantes de Fico en primera vuelta no estarían votando por Rodolfo. El 20 % de 5 millones de votos son un millón de personas. ¡Repito: un millón! Ahí está jugándose la presidencia.

Y esta decisión la deberán tomar los votantes de Fico con un nuevo y escalofriante elemento de juicio: ya les quedó clara la forma como se juego sucio. Ya saben que eso fue cruel. Y ya saben que quienes así procedieron se frotan las manos de la dicha con cada votante de Fico que en segunda decida votar en blanco orquestó la campaña de demolición de la honra de Fico, desde los cuarteles petristas.

Ya saben que lo hicieron aparecer como un “depravado” o como un tipo cercano a oficinas criminales, o como un hombre peligroso para la sociedad. Ya saben que eso fue juego sucio. Ya saben que eso fue cruel. Y ya saben que quienes así procedieron se frotan las manos de la dicha con cada votante de Fico que en segunda decida votar en blanco o abstenerse. Y ya saben que cada voto de Fico que no le llegue a Rodolfo es un triunfo de los mismos que trapearon los pisos de la sociedad con la dignidad de Fico Gutiérrez.

La máquina de la desinformación y la calumnia que desplegaron contra Sergio Fajardo, contra Alejandro Gaviria, contra Fico Gutiérrez ya está trabajando 24/7 contra Rodolfo Hernández. Ya Fajardo también dijo que no votará por Petro. Sorprende –y lo digo con respeto por todo un exrector de mi alma mater– la reafirmación del voto petrista de Alejandro Gaviria, después de saber lo que le hicieron. Me recuerda alguno de esos boleros trágicos sobre los amores tóxicos.

Y claro que todos los votos valen igual y son igual de significativos. Los que consiguió Fajardo, por ejemplo, en este panorama cabeza a cabeza, son muy importantes.
A medida que se van entendiendo más cosas sobre la forma como fueron urdiendo su deshonra, Fico ha ido subiendo el volumen y ha profundizado en el camino judicial. Seguramente habrá desarrollos en ese frente, aunque todo resulte tardío para él si sus victimarios morales electoralmente se salen con la suya.

Quedan 6 días para saberlo. 6 días para señalar la ruta que habrá de recorrer Colombia. 6 días para que termine esta maluca y dañina campaña. 6 días para que cada uno en la intimidad de su hogar reflexione acerca de las implicaciones de su decisión electoral y 6 días para que se respondan con sinceridad si de verdad les da lo mismo el resultado del domingo y si les parece que será igual lo que le ocurra a Colombia con cualquiera de los dos candidatos que triunfe.

Ahora, independientemente de ideologías, solo resta, primero, pedirle a cada votante la máxima responsabilidad el próximo domingo; segundo, advertir en la Registraduría que todos los ojos de Colombia están mirándolos y, tercero, exigir la máxima diligencia a los alcaldes, gobernadores y al Gobierno Nacional ante las amenazas de perturbación del orden público, para proteger la vida y la integridad de los colombianos. Ojalá se hayan tomado todas las precauciones y estén aprendidas las lecciones del año pasado, cuando los vándalos y los violentos pusieron en jaque al país. ¡Y que Dios nos ayude!