Golpe mortal a FECODE

Golpe mortal a FECODE

Por Cristina Plazas Michelsen

Los resultados de estas elecciones dan cuenta de lo que muchos colombianos pensamos de los directivos de Fecode; que son unos de los máximos responsables de la paupérrima calidad de la educación que reciben los niños del país. Nuestra infancia y juventud llevan años sufriendo de las decisiones insensatas e irresponsables de estos.
Son varios los hechos que han llevado a que la mayoría del país recha-ce el actuar de estos miserables. La crueldad hacia los niños ha sido tal que un estudio de la Universidad Javeriana reveló que entre 2000 y 2016 se perdieron 35% de las jornadas de clase; esto significa que se perdieron 72 días de clase por los paros de maestros. Si sumamos esto a los recientes paros y a los efectos de la pandemia, el resultado es aterrador.

Recordemos, además, que, para levantar el paro de maestros de 2015, al gobierno le tocó cambiar el proceso de evaluación, que consistía en una prueba escrita de competencias, donde muchos se rajaban, a una que no sirve para nada, en la cual el docente se graba en clase y envía la mejor para ser evaluada. Adicionalmente, el estatuto los protege excesivamente, haciendo casi imposible el retiro de un mal maestro.

El comportamiento durante la pandemia los desenmascaró frente al pueblo. Sus decisiones pusieron en riesgo la educación y la seguridad de los niños.
No sobra recordar también, las veces que amenazaron al país durante la pandemia con el no retorno a clases por el riesgo de adquirir el virus, al mismo tiempo que eran los primeros en las filas de las manifestaciones y eventos sociales como conciertos. Esto generó el rechazo de miles de colombianos que entendieron las verdaderas motivaciones de esta federación, que no es otra que beneficiar sus intereses personales.
Los ciudadanos, incluso muchos maestros con los que he hablado afiliados a Fecode, se cansaron de los atropellos, de los intereses ocultos y de la doble agenda de estos directivos.

La buena noticia, que no pasa con frecuencia en Colombia, es que estos desgraciados fueron castigados en las urnas. Y qué mejor muestra que la que se hayan quemado dos de sus más grandes representantes: Nelson Alarcón, avalado por los verdes y Carlos Rivas por Fuerza Ciudadana; los dos integrantes del comité del paro, expresidentes de Fecode, pero aún miembros activos.

Siempre supimos que su participación en los paros no era nada distinto que una estrategia política para ganar escaños en el Congreso, como lo afirmó el propio Alarcón en el vídeo que conoció la opinión pública.

Afortunadamente esto no les resultó.

Son muchas las malas noticias que surgieron de los resultados del domingo. Pero al menos esta reconforta. Ya era hora que el pueblo defendiera a los niños.