LOS MOMENTOS DOLOROSOS Y MUJERES DE JOE ARROYO

LOS MOMENTOS DOLOROSOS Y MUJERES DE JOE ARROYO

El cantautor cartagenero de música salsa y tropical fue catalogado en vida y en su género como el más internacional de Colombia.
9 años después de su partida, Colombia Hoy lo recuerda con apartes de un capítulo del libro Cantantes de la Costa
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Por Pepe Palacio Coronado

La vida de Joe Arroyo no fue solo un camino de triunfos y alegrías, enfrentó también duros y crueles  embates durante su periplo existencial, los cuales solo pudo superar gracias a la fortaleza   de sus convicciones cristianas.

En 1972, cuando Joe Arroyo confirmó el nacimiento de su primogénita, tomó asiento y  de un tirón – mientras la melodía le bullía en la cabeza- escribió la canción Tania. Tenía apenas 17 años. Y mientras la niña crecía y se convertía en la consejera y apoyo de su padre, la canción se convertía en un clásico de la canción colombiana. Lamentablemente Tania falleció de un paro respiratorio cuando tenía 25 años y hacía mes y medio se había graduado de bacteriología en la Universidad del Norte de Barranquilla. Fue el golpe más fuerte que padeció su padre en la vida.

Otro golpe fue el de la muerte a bala de su hermano mayor en Panamá, durante la invasión norteamericana para derribar al presidente Noriega y había sido enterrado en ese país como un NN en Ciudad de Panamá. Era el 31 de diciembre 1989 y Joe recibió la  noticia en la noche cuando tocaba en el club San Fernando de Cali y cantaba el tema A mi Dios todo lo debo. No podía hacer nada para rescatar el cadáver, porque los aeropuertos de Panamá estaban cerrados. En esa noche, en el espectáculo, el único homenaje que le pudo hacer  fue cantar su canción favorita, con lágrimas en los ojos. “Cuando canté esa canción me derrumbe”, recordó Joe en una entrevista.

El intérprete afrontó también dificultades de otro tipo, muchas de ellas a consecuencia de su recurrente hábito a las drogas.

Una noche en Barranquilla fue detenido por la policía en una callejuela del barrio El Bosque y conducido al calabozo. Los habitantes del barrio se agolparon frente a la estación, rompieron las cercas y cantando las canciones de Joe exigieron su liberación. Dadas las circunstancias, a los representantes de la ley no le tocó más que acceder a la voluntad del pueblo soberano. A raíz de este insuceso, meses más tarde compuso el tema En Barranquilla me quedo: “Y si a mí me meten preso Barranquilla a mí me saca”.

En otra ocasión, su apartamento en Barranquilla fue asaltado por ladrones que se llevaron varios de los trofeos ganados por Joe. Meses después uno de los ladrones apareció muerto y por razones de procedimiento, Joe fue llamado a rendir indagatoria. Comenzaron entonces a correr rumores en el sentido de que el artista había sido vinculado al caso, aunque los informes  oficiales no lo indicaban así. Compuso entonces Inocente, canción en la que señala a sus enemigos de querer destruir el prestigio que él se había formado tras varios años de esfuerzo personal.

En medio de esas tormentas tuvo también sus alegrías, como el reencuentro con su padre que lo había abandonado a los dos años de nacido, lo que le dio motivo para componer otra canción: El Negro Chombo.

Joe y las mujeres

Las mujeres jugaron un papel importante en la vida de Joe arroyo.

Adela González fue su madre. Trabajaba de camarera en un hotel de tercera. Fue abandonada por su esposo, Guillermo Arroyo, “El Negro Chombo”, el padre de Joe, tan pronto este nació, de manera que tuvo que criarlo sola, como madre soltera. El Negro llegó a tener 39 hijos con distintas mujeres, la mayoría de las cuales se llamaban Ángela, porque al parecer sentía especial predilección por este nombre.

Leticia, una hermosa indígena, fue la mujer de quien Joe se enamoró por primera vez y de quien  sufrió también su primer desamor. Contaba que una noche en que le llevó serenata, ella le dijo clara y tajantemente que “a mí no me gustan los negros”, declaración  que le destrozó el corazón al novel galán.

Su primera esposa fue Adela Martelo. Ambos eran muy jóvenes cuando se casaron, y la unión duró diez años. Tuvieron dos hijas.

Mary Luz Alonso Llanos fue la segunda esposa de Joe Arroyo. Su matrimonio tuvo lugar en 1995, pero ya habían convivido juntos desde muchos años atrás.  Se dice que fue la principal inspiradora de sus canciones. De ella era quien decía muchas frases sueltas como en la canción “Mi Mary”: “Mujer tentadora, sensual. Boca encantadora, capaz de hacerme olvidar canciones”.

Jacqueline Ramón fue la tercera y última esposa de 

Joe, con quien se casó el 30 de enero de 2005 en Barranquilla. De ella dijo Joe en una entrevista: “Jaqueline es  mi mano derecha, casi mi mánager. Estoy de nuevo en paz”.

María Inés era una porrista antioqueña que deslumbró a Joe en Medellín, a quien compuso la canción “La Rumbera”, cuya letra dice en uno de sus partes: “Donde estabas, María Inés, recogiendo maracuchas… mira, muchacha loca, déjate de esas cosas, parece que no quisieras consejo de los viejos de experiencia”.

Juana fue una mujer a quien le compuso la canción La Guarapera, una morena bonita que vendía guarapo en Cartagena. 

Gloria Godín es la mamá de su tercera hija, Johana Paola. Por cuestiones de la manutención de ésta, nunca se llevó bien con Joe, quien no la nombra en sus canciones.

Catalina fue “la mujer de sus sueños”, según sostienen sus conocidos. Le escribió Catalina del Mar. “Así como la soñé, así la escribí”, dice la letra.

Tania fue su primera hija, y a ella le compuso y le cantó en 1974, cuando estaba por nacer, la famosa canción del mismo nombre que se convirtió en  un éxito internacional. Lamentablemente Tania falleció en 2001, cuando apenas tenía 26 años, víctima de un ataque cardiovascular.

Las otras hijas de Joe Arroyo son: Adela, hija también de Adela Martelo; Johana Paola, hija de Gloria Godín; Eykol y Nayaline, hijas de Luz Mary Alonso. El único hijo que tuvo Joe se lama Dinkol.

Deterioros de salud

Los quebrantos de salud de Joe Arroyo fueron muy reiterados a lo largo de su carrera. Esa fue la razón por la cual se dio por muerto en varias ocasiones, para tristeza de sus admiradores y alharaca de los medios de comunicación.

En septiembre de 1983 los seguidores Joe llegaron a temer por su vida, a causa del deterioro de su salud, afectada por un problema de la tiroides que atribuyeron a su excesiva participación en fiestas. La noticia de  su muerte por sobredosis se divulgó el 7 de septiembre de ese año a través de los medios de comunicación y canales de televisión, como Univisión y Televisa, que le rindieron homenaje póstumo y las emisoras de la costa norte colombiana suspendieron su programación habitual para pasar sus canciones y hablar de su vida.

Pero Joe estaba vivo, aunque con 47 kilos de peso menos. “Lo dimos por muerto, esa era la noticia oficial”, dijo Fabio Poveda Márquez, uno de sus amigos más cercanos. Joe recuerda que “Todo el mundo creyó que eran problemas de drogas por mi vida disipada, pero yo preferí callar”, y fruto de esa experiencia escribió la canción Me le fugué a la candela en la que recuerda a sus fans su continua afición entonces a las drogas y el alcohol. Por causa de esa afección se mantuvo alejado de los escenarios  y las giras por varios meses.

En 2010 estuvo al borde de la muerte en Barcelona (España) a consecuencia de un coma diabético y una neumonía.

En 2010, en momentos en que la telenovela sobre su vida registraba los más altos índices de sintonía y era vista por casi la mitad de todos los colombianos cada noche, Joe Arroyo fue recluido en la unidad de cuidados intensivos de la Clínica La Asunción de Barranquilla, donde recibió atención contra una neumonía, una crisis cardíaca y una insuficiencia renal.

La salud de Joe Arroyo se vio afectada una vez más el 27 de abril de  2011, motivo por el cual permaneció desde fines de junio en la unidad de cuidados intensivos de la Clínica La Asunción de Barranquilla, afectado por un cuadro clínico de crisis hipertensiva, cardiopatía isquémica y diabetes mellitus con descompensación simple. Fue sometido a un tratamiento que incluía diálisis, sedación y respiración asistida, por lo que estuvo conectado a un respirador artificial y se le realizó una traqueostomía.

La suerte del autor de Tania mantuvo en vilo a sus seguidores en todo el país, entre ellos al Presidente de la República, Juan Manuel Santos, quien en su cuenta de Twitter hizo “votos por su pronta recuperación”

La condición de salud del cantante cartagenero fue motivo para que las redes sociales anunciaran su muerte, lo cual era desmentido una y otra vez por los familiares y para que los medios de comunicación procedieran a la explotación sensacionalista de las disputas que se suscitaron entre los miembros de su familia, como la de su exesposa, Mary Luz Alonso y sus hijos que conjuntamente con sus amigos sostenían que Joe estaba siendo explotado por su esposa del momento -Jaqueline Ramón- y por su manager, Luis Ojeda, quienes manifestaban que el artista no padecía quebrantos de importancia y anunciaban que pronto regresaría a los escenarios.

Y la de la segunda esposa, Mary Luz Alonso, que enfrentó públicamente a la tercera esposa, Jacqueline Ramón, por restringir la vista de sus hijas, Eykol y Nayalibe, a la clínica: “No las dejaban conocer el estado en que se encontraba su padre”, decía a la radio y la televisión. A lo cual sumaba su inconformidad con el enfoque dado a la telenovela que por esos días se pasaba por la cadena RCN sobre La vida de Joe Arroyo: “No es la verdadera historia del Joe. No está ligada a mi vida y eso que tuvimos 20 años de relación”, decía bastante molesta. 

José Álvaro Arroyo González murió el 26 de julio de 2011, a los 56 años de edad, en la clínica La Asunción de Barranquilla, por causa de un paro cardiorrespiratorio producto de una falla multiorgánica (tensión alta, infecciones y afecciones renales), según el parte oficial.