Ni renovadores ni salvadores del país

Ni renovadores ni salvadores del país

Por Cristina Plazas Michelsen

El Pacto Histórico sigue sorprendiendo de manera negativa a muchos de los que tenían la ilusión de que representarían la renovación de la política.

Esta semana fueron dos los hechos que indignaron.

El primero, es la entrevista concedida por el senador Iván Cepeda a la emisora Atlántico en Barranquilla cuyo director es Jorge Cura. En el diálogo, le preguntaron al senador por la incoherencia al respaldar la candidatura de Miguel Ángel del Río en el Pacto Histórico, teniendo en cuenta su visita a la comunidad del Rincón Latino, buscando el apoyo del exalcalde Bernardo “Cura” Hoyos, condenado por corrupción, quien ya adhirió a la candidatura de Gustavo Petro. El senador Cepeda respondió que no veía incoherencia alguna y ratificó su respaldo: “No considero eso; yo he estado también en el mismo Rincón Latino y he constatado el trabajo que ha hecho el padre Hoyos en esa zona de la ciudad” … “la labor que ha hecho con las comunidades, a las cuales ha asistido en medio de inmensas dificultades para que salgan de la pobreza, a mi modo de ver, es meritorio. No veo en eso ninguna incoherencia, para serle franco.”

Con el argumento de Cepeda, tendríamos que agradecer y homenajear a Pablo Escobar por las obras que hizo con el dinero manchado de sangre en Medellín. Hemos visto al senador muchas veces criticando a otros partidos por las alianzas con condenados. ¿Será que para ellos esta premisa moral solo cuenta si los malos no están de su lado? ¿No será que están engañando al electorado con ser la fuerza anticorrupción, cuando están cabalgando por el mismo camino de los que tanto critican, recogiendo a lo largo del camino a gente non sancta?

Pero preocupa aún más el segundo hecho: el video realizado por el movimiento resistencia popular, que no son más que una guerrilla urbana, anunciando una consulta para determinar quién los representará en las listas del Pacto Histórico en Bogotá y otros departamentos. En la grabación, aparecen 10 encapuchados utilizando trajes oscuros bajo el emblema de “Digna rabia organizada”, incitando a salir nuevamente a las calles el 21, 23 y 28 de noviembre.

La estrategia de este movimiento consiste en articular varias colectividades y resistencias de la ciudad, apoyando las luchas barriales y combativas de los integrantes de la Primera Línea y otros colectivos.

Invitar a este movimiento a ser parte de las listas al congreso demuestra que la cercanía de los Gustavos con los de la primera línea no se limitó al financiamiento de este grupo, sino que consienten su actuar.

No se entiende entonces cómo el Pacto Histórico cuya promesa es convertirse en la “renovación” de la clase política y los “salvadores del país”, estén comulgan-do con los dos malditos males de Colombia: la corrupción y la violencia.

¿Estarán tan ansiosos de poder que optaron por la premisa del todo vale?